El curao es una bebida que no se explica, se experimenta. Se elabora lentamente, en horas nocturnas, dejando que el aguardiente y las frutas fermenten a su propio ritmo sin apresurarse. No tiene fórmula fija: cada quien lo prepara con lo que tiene a mano, con lo que el monte y la tradición le enseñaron. Este álbum funciona exactamente igual: elaborado lentamente en sesiones nocturnas —como reza su propia contraportada—, fermentado con improvisaciones de jazz, montunos insistentes y coros que no piden permiso, reposado en clave y bendecido por la repetición del groove. Doce temas que son doce tragos de una misma botella: cada uno con su propio sabor, su propio cantante, su propio momento de solo, pero todos destilados en el mismo alambique chocoano de Oscar Iván Lozano. Y como todo buen curao, este disco no es para tomarlo de afán — es para sentarlo en la parranda, dejarlo correr y ver cómo se apodera lentamente del cuerpo.
Hay producciones que llegan a justificarse solas desde el primer compás, y Salsa Para El Bailador Vol. 2 es una de ellas. El pianista, arreglista y productor chocoano Oscar Iván Lozano —conocido en los círculos salseros como “OiLO”—, ese músico que salió de las entrañas de la selva del Chocó para convertirse en director musical del Grupo Niche y luego en uno de los pianistas más solicitados de la escena latina, regresa con su proyecto Curao En Salsa para entregar doce cortes que no piden permiso. La producción, grabada en el OiLO Recording Studio de Jamundí, Colombia, y distribuida bajo el sello Salsaneo Records desde Seattle, es una carta de amor declarada a la salsa de los años setenta: cruda, bailable, sin adornos innecesarios. El álbum abre con “OiLO Para Que Veas” —con la voz de Hermes Manyoma y un solo de trombón de Edgardo Manuel que funciona como manifiesto sonoro de todo lo que viene— y no baja la guardia en ningún momento. Los arreglos de Lozano, con esa sección de tres trombones criollos que recuerda al Conjunto Libre de Manny Oquendo, sostienen una orquesta que respira con convicción. El sólido bajo de Carlos Córdoba, las congas y bongós de Andrés Escobar “Chinito”, el güiro de Joseph Lozano “Tote” y los solos de tres de Ostual Serna —especialmente el que despliega en “Candela Con Mi Son” junto a la voz de Maikel Dinza— son piezas fundamentales de una base rítmica que no da tregua. Entre los momentos más altos del disco figuran “Sala Gente” —versión del clásico de Ismael Rivera con solo de trombón a cargo del legendario Jimmy Bosch— y “Los Rumberos”, reinterpretación del tema de Marcolino Dimond y Frankie Dante donde Oscar Aponte “pañales” deja su firma en el trombón. El álbum también recupera “Entre Rejas” de Lisandro Meza y “Termina Mi Bolero”, composición de Álvaro Cabarcas “pelusa” que Mauro Castillo “el indumil” se apropia con total autoridad, con solo de trombón incluido. Pero el aporte de Castillo va mucho más allá del micrófono y el instrumento: es él quien, desde su laboratorio musical La Puerta Music Corp. en Florida, realiza la mezcla del disco a través de procesos analógicos que le imprimen al sonido ese tono cálido, denso y orgánico que lo distingue —un trabajo que evoca conscientemente las salas de grabación de los años setenta y que resulta determinante en la personalidad sonora de la producción. A ese resultado visual corresponde el diseño de portada y arte del disco, obra de Tatiana Rojas “TATA”, cuya propuesta gráfica traduce con precisión el espíritu de la música: artesanal, directo, con carácter. “En La Misma Frecuencia” trae la participación especial de MERCADONEGRO, la emblemática orquesta radicada en Zurich, Suiza, a través de las voces de sus fundadores: el cubano Armando Miranda “El Moro” y el cartagenero Rodrigo Rodríguez, figuras que hace más de dos décadas pusieron la salsa dura europea en el mapa. En la parte vocal, el disco convoca una tropa de lujo que incluye además a Hermes Manyoma, Charlie Guzmán, Osvaldo Román, Maikel Dinza, Willy García y Carlos Guerrero; mientras que el propio Lozano toma el micrófono en “No Te Metas”. Los coros corren por cuenta de Carlos Guerrero, Charlie Cardona y Willy García —tres nombres cuya historia en la salsa colombiana no necesita presentación.
Oscar Iván Lozano es una figura que la industria conoce bien aunque el gran público todavía no le haya dado el crédito que merece. Formado musicalmente en el Chocó y forjado en las grandes ligas de la música colombiana y latina, su carrera como pianista de sesión lo llevó a grabar con nombres como Gilberto Santa Rosa, Ricky Martin, Andrés Cepeda, ChocQuibTown, Ronald Borjas, Jimmy Saa, Mike Bahía, Grupo Galé, Los Hermanos Moreno, Son de Cali y Orquesta Yambao, entre otros. Su paso más determinante llegó como director musical del Grupo Niche, uno de los proyectos de salsa más importantes que ha dado Colombia. Hoy, además de mantener ese rol en la orquesta de Willy García, Lozano lleva adelante su propio proyecto Curao En Salsa, que nació en 2018 con el Vol. 1 de Salsa Para El Bailador —una producción que se fue posicionando silenciosamente entre los coleccionistas y melómanos hasta convertirse en fenómeno del movimiento underground de la salsa dura a nivel mundial. Este Vol. 2, que sale al mercado el 15 de julio de 2026, confirma que OiLO no tuvo suerte de principiante: tenía un plan.
Músicos: Oscar Iván Lozano “OiLO” arreglos, piano, clave, campana y maracas; Joseph Lozano “Tote” güiro; Ostual Serna solo de tres; Andrés Escobar “Chinito” congas y bongó; Carlos Cordoba – bajo; Edgardo Manuel trombones; Jimmy Bosch solo trombón (“Sala Gente”); Edgardo Manuel solo trombón (“Candela Con Mi Son” / “OiLO Para Que Veas”); Oscar Aponte “Pañales” solo trombón (“Los Rumberos”); Mauro Castillo “el Indumil” solo trombón (“Termina Mi Bolero”); Carlos Guerrero, Charlie Cardona, Willy García coros
Cortes: OiLO Para Que Veas; La Paz No Se Negocia; No Te Metas; Los Rumberos; Termina Mi Bolero; Sala Gente; Candela Con Mi Son; Sanguijuela; Que No Muera El Montuno; En La Misma Frecuencia; La Vida Da Muchas Vueltas; Entre Rejas






