Alexander Castillo regresa a lo esencial con Vuelvo a Respirar, un bolero de factura delicada que pone en primer plano lo que este artista tapachulteco sabe hacer mejor: cantar con el alma. El tema se apoya en una arquitectura sonora íntima y contenida, propia del bolero más clásico, donde la voz es el instrumento principal y todo lo demás —cuerdas, armonías, dinámica— existe para sostenerla sin opacarla. La letra transita por el territorio emocional del reencuentro y la redención amorosa, esa sensación de que alguien o algo devuelve el aire que la vida había quitado. Castillo interpreta con una entrega genuina que convierte cada frase en una confesión, sin artificios ni excesos, dejando que la sencillez sea, precisamente, su mayor virtud.
Originario de Tapachula, Chiapas —tierra con una rica tradición musical que va del bolero a la marimba—, Alexander Castillo lleva más de dos décadas forjando su voz y su oficio desde la independencia. La música le llegó temprano y de adentro: a los cinco años ya estaba contagiado por el canto, y fue su abuelo, cantante él mismo, quien sembró en el niño el amor por la interpretación y le enseñó que la voz es, ante todo, un vehículo de verdad. Esa herencia familiar se escucha en Vuelvo a Respirar con una claridad que ningún conservatorio puede fabricar. A lo largo de su trayectoria ha transitado por el rock, el pop y las agrupaciones versátiles, acumulando una versatilidad que hoy se traduce en la seguridad con la que aborda un género tan exigente como el bolero. Su nombre llegó a las grandes pantallas en 2022, cuando participó en el casting de La Voz México, confirmando que su talento trasciende el circuito local. Con este sencillo, el heredero de una estirpe cantora vuelve —como dice su propia canción— a respirar.






