Carolina Oliveros, cantante, guacharaquera y compositora barranquillera, se aparta del fragor de la salsa brava y apuesta por una guajira de sonido crudo y orgánico en “La Calle Caliente”, tema de su propia autoría que la junta con el sonero Héctor “Papote” Jiménez para Chulo Records. La canción funciona como un puente entre Colombia y Puerto Rico tendido desde Nueva York: la raíz caribeña de Oliveros —formada en Bellas Artes y curtida en el bullerengue, la gaita y los tambores— se cruza con el son y el sabor boricua de Papote en un formato despojado, sin maquillaje de estudio, donde se sienten respirar los instrumentos. El tres del gran Jacob Plasse, que además coproduce desde la órbita del sello y de Orquesta Akokán, le pone el hilo melódico campesino a esa estética acústica y de toque en vivo, dejando que la voz grave e hipnótica de Oliveros y la garra del sonero lleven el peso del tema.
Carolina Oliveros es una de las voces más singulares de la diáspora colombiana en Nueva York, ciudad a la que llegó en 2014. Allí fundó Combo Chimbita, el cuarteto de “futurismo tropical” con el que grabó los álbumes Abya Yala (2017), Ahomale (2019, vía ANTI-) e IRÉ (2022), giró por medio mundo y se ganó el elogio de medios como NPR. En paralelo mantiene viva la tradición con Bulla en el Barrio, el colectivo de bullerengue con el que se reúne a tocar tambores, y formó parte de Tonada, proyecto nominado al Latin Grammy. En 2025 abrió su etapa en solitario con el sencillo “Asfixia”, coproducido junto a Jacob Plasse y editado por Chulo Records. “La Calle Caliente”, compuesta por ella misma, la muestra ahora explorando la guajira, confirmando su capacidad de moverse entre lo ancestral y lo tropical sin perder su sello.






