Una formación de trece músicos lleva casi una década reviviendo la tradición de las grandes orquestas salseras en el corazón de Europa. Fundada en 2015 bajo la dirección del pianista Cristóbal Díaz —parisino de padres chilenos—, La Marcha se ha consolidado como la referencia indiscutible de la salsa dura en Francia, distinguiéndose por un repertorio 100% original, arreglos de metales potentes y letras que combinan consciencia social con humor urbano. Con tres álbumes de estudio y el premio La Conga del Festival Tempo Latino 2018, la agrupación representa una anomalía deliberada en el panorama musical contemporáneo: una orquesta de formato grande cuando la tendencia apunta hacia lo compacto.
El nacimiento de una orquesta con nombre rítmico
La Marcha nació en París en 2015 con el apoyo de La Ferme du Buisson, escena nacional de Marne-la-Vallée, que acogió a la orquesta en dos residencias de creación. El nombre del proyecto encierra un doble significado revelador: en términos musicales, «la marcha» es el ritmo principal que ejecutan las congas en la salsa; en el argot nocturno, evoca la fiesta y la diversión. Esta dualidad define la esencia del grupo, que adoptó como lema «Salsa con piernas».
El fundador, líder y director musical es Cristóbal Díaz, pianista, compositor y arreglista nacido en París de padres chilenos, que previamente integró Callefacción y Ocho y Media. Díaz concibió La Marcha como un proyecto que rescatara la tradición de las grandes orquestas populares latinoamericanas —aquellas formaciones de metales contundentes y canciones bailables con filo rebelde— trasplantándola al contexto parisino contemporáneo. Los músicos que convocó compartían experiencia previa en agrupaciones destacadas del circuito latino europeo, incluyendo Ocho y Media, Son del Salón, Africando, African Salsa Orchestra, Cumbia Ya!, Guarachando, Mambomania y Mambo Legacy.
Trece músicos configuran el sonido actual

La formación actual de La Marcha comprende trece integrantes que cubren una instrumentación clásica de orquesta salsera con énfasis en una sección de metales robusta:
Voz principal: Gerardo Zuluaga, sonero colombiano que asumió el rol protagónico a partir del tercer álbum. Coros: Eloan Haber (quien también ejecuta percusión menor) y Blanca Letelier, quien además interpreta como solista «Guerrera Soy» y el bolero «Senderos de Verdad». Sección rítmica: François Piriou en el bajo, Guillaume Broquin en timbales, Nils Wekstein en congas y Philippe Pham Van Tham en bongó. Piano y dirección: Cristóbal Díaz. Metales: Julien Matrot y Guillaume Rouillard en trompetas, Robin Ducruet y Vincent Renaudineau en trombones, y Laurent Dumont en saxofón barítono y flauta.
Entre los integrantes históricos destaca Julio David López, cantante cubano y director de Son del Salón, quien fue la voz principal en los dos primeros discos y regresa como invitado especial en el tercero. Otros músicos que han pasado por la orquesta incluyen a Olivier Marlangeon (güiro, güira, shekere, quinto) e Izidor Leitinger (trompeta).
Tres álbumes documentan una década de creación
La discografía de La Marcha abarca tres producciones de estudio, todas distribuidas por Inouïe Distribution y caracterizadas por un compromiso casi absoluto con las composiciones originales.

Crónica Urbana (2017) marcó el debut discográfico con quince temas presentados el 2 de diciembre en el Studio de l’Ermitage de París. El álbum estableció la identidad sonora del grupo: arreglos de metales contundentes (dos trompetas, dos trombones, saxofón barítono), letras en la tradición de la «salsa conciencia» de los años setenta, y un repertorio enteramente propio. Incluye tracks como «Palacios Vacíos», «El Fútbol», «4×4» y «Descarga Tu Camión». El reconocimiento llegó rápidamente: en 2018, La Marcha ganó el Trofeo de La Conga como mejor grupo del festival off en Tempo Latino, el principal festival de música latina de Francia.
Mosaico (2021) se grabó en el estudio WM de Bringolo, en las Côtes d’Armor bretonas, bajo la dirección técnica de Wilfried Lasbleiz. Los trece temas —representados cada uno por un pictograma en la portada— incluyen la única versión que la orquesta ha realizado de una canción ajena: una adaptación salsera de «Tous les mêmes» de Stromae que la crítica comparó con la fórmula que Yuri Buenaventura usó para conquistar Francia en los noventa. Otros cortes destacados son «Los Que Cuentan» (apertura épica de más de seis minutos), «Trombón de Viento» y «Plena SF 119». El disco fue seleccionado para la red de programación de Le Chaînon Manquant.

¡Ojalá! (2025) representa la producción más reciente, lanzada el 25 de enero con un concierto en La Marbrerie de Montreuil que agotó localidades. Grabado en vivo en el Studio de Meudon, el álbum presenta trece composiciones que abarcan salsa dura, mozambique, bomba, bolero, bembé y guajira. Gerardo Zuluaga debuta como voz principal, mientras Julio David López regresa como invitado en dos temas: «¡Basta Ya!» y «No Me Mires». Victor Gasc aparece en «Cantemos». Tracks como «Salseros De París» (homenaje a la escena local), «Guerrera Soy» —interpretada por Blanca Letelier— y el instrumental «Break 2 Brok» ejemplifican la madurez compositiva del proyecto.
Una propuesta musical que evita los clichés del género
La Marcha se inscribe en la tradición de la salsa dura neoyorquina de los años setenta —el legado de Héctor Lavoe, Celia Cruz, Willie Colón, Ray Barretto, Rubén Blades y Eddie Palmieri— pero rechaza las etiquetas geográficas estrictas. Como explican sus integrantes, su sonido no es específicamente cubano, colombiano, puertorriqueño ni neoyorquino, sino una mezcla propia alimentada por todas esas fuentes.
Las características distintivas incluyen arreglos de metales poderosos, armonías y melodías poco convencionales dentro del género, y letras que exploran la vida cotidiana urbana con humor e inteligencia. La crítica especializada los ha comparado favorablemente con Bio Ritmo y La-33. Anne Berthod, escribiendo para Télérama en septiembre de 2022, los describió como «trece salseros que iluminan París con la tradición latinoamericana de las grandes orquestas populares: canciones de metales irresistiblemente bailables con filo rebelde». Didier Delarue, en Que Tal Paris, destacó su versión de Stromae como prueba de que «cuando la crème de la crème de la salsa dura francesa aborda uno de los mejores éxitos de Stromae, saltan chispas».
El epicentro de la salsa francesa y sus alianzas estratégicas

La Marcha ocupa una posición central en la escena salsera parisina. Sus venues habituales incluyen La Marbrerie en Montreuil (donde la sala organiza las noches mensuales «Salsa Especial») y el Studio de l’Ermitage en el vigésimo arrondissement (escenario de sus principales lanzamientos discográficos). Han actuado en los festivales Tempo Latino, Paris Salsa Festival, Festival Tout Ouïe, Festival Acoustidanse, Festival des Musiques Itinérantes y Festival Errances. Fuera de Francia, han participado en el Festival Dias Latino de los Países Bajos e inaugurado temporada en Le Kerveguen de Saint-Pierre de la Réunion.
En 2025-2026, La Marcha dio un paso estratégico al formar COSA NUESTRA, un colectivo junto a Ocho y Media (doce músicos, activos desde finales de los noventa) y Yemaya La Banda (ensamble de doce mujeres). El objetivo declarado es promover la «salsa made in France: festiva, creativa, comprometida y ejecutada en formato grande». El concierto inaugural, programado para el 31 de enero de 2026 en el Studio de l’Ermitage, reunirá a más de treinta músicos de las tres orquestas.
La presencia mediática de la agrupación incluye apariciones en RFI con el periodista Jordi Batallé, entrevistas en Radio Sun para el programa Cubop sous les étoiles, y cobertura en plataformas especializadas como Solar Latin Club, La Salsa es mi Vida y Europa Latina TV.
Más allá de los escenarios, varios integrantes de La Marcha contribuyen a la formación de nuevos músicos salseros en Francia. Desde hace más de diez años, seis músicos de la orquesta animan los talleres de música afrocubana en el marco del Festival Tempo Latino en Vic-Fezensac. Otros miembros imparten clases semanales, cursos intensivos y lecciones privadas en conservatorios y espacios culturales de París e Île-de-France, trabajando tanto con niños como con adultos aficionados.
La Marcha representa un fenómeno singular: una orquesta de salsa dura de formato grande que ha prosperado durante una década en París, produciendo exclusivamente composiciones originales y resistiendo la tendencia hacia formaciones reducidas. Su trayectoria demuestra que la tradición de las grandes orquestas salseras puede reinventarse fuera del Caribe, manteniendo la potencia de los metales y el compromiso lírico mientras incorpora sensibilidades europeas contemporáneas. Con el colectivo COSA NUESTRA, la agrupación apuesta ahora por institucionalizar y expandir la salsa francesa como movimiento cultural, no como mera imitación de modelos latinoamericanos sino como expresión artística con identidad propia.






