Amílcar Soto Rodríguez —el peruano detrás del proyecto Piel y Madera— se mete de lleno en la salsa con “Me Voy Jugando La Vida”, un tema orgánico y romántico, de esos que sirven igual para enamorar que para sacar a bailar. El arreglo es del propio Amílcar, que además se luce en el tres y canta a dúo con el percusionista José Antonio Molina, con el respaldo de músicos de primer nivel como Alfonso Deidda en el piano y la flauta y Randolph Chacón en el contrabajo. El texto y las ideas rítmicas los trabajó junto a Chiara Crozzoletti, y la grabación, la mezcla, el máster y parte de la interpretación corren por cuenta de El Timba (Andrea Piombin) desde su Electric Studio. La canción cuenta sin rodeos la historia de quien lo apuesta todo por amor, porque de eso se trata irse jugando la vida.
Amílcar Soto Rodríguez nació en Perú y desde hace más de veinte años vive en Padua, en el Véneto italiano, donde ha hecho carrera como cantautor, guitarrista, compositor y arreglista. Su obra más reconocida es el álbum “Mujeres de arena y otras historias” (2021), que recoge recuerdos de su infancia y la vida de las mujeres peruanas que vio trabajar en condiciones duras a comienzos de los años setenta, cruzando la tradición peruana con raíces africanas. Con ese trabajo concursó en ocho categorías de los Latin Grammy y compartió créditos con nombres de peso como la cantante Susana Baca —cuatro veces ganadora del premio— y los Solisti Veneti dirigidos por Giuliano Canella, en una producción donde ya figuraba la asociación Cuerdas Piel y Madera, el sello que hoy lo acompaña. Con “Me Voy Jugando La Vida” (2026) da el giro hacia la pista y el sabor caribeño, esta vez como arreglista y cantante.
Amílcar Soto Rodríguez – voz, tres y arreglo; José Antonio Molina – voz (dúo) y percusión; Alfonso Deidda – piano y flauta; Randolph Chacón – contrabajo; El Timba (Andrea Piombin) – grabación, mezcla, máster e interpretación; Chiara Crozzoletti – ideas rítmicas y texto






