Adolfo Olivares, “El Ciclón de la Salsa” de Guayaquil, presenta “De la Cumbia a la Salsa”, un medley que toma tres temas inolvidables del repertorio de Pastor López y los viste de clave, swing y sabrosura salsera. El arreglo es una declaración de intenciones desde el título: lo que nació para gozarse al calor de la cumbia ahora camina sobre tumbao de piano, metales afilados y una percusión que no da tregua, sin perder la melodía pegajosa y la picardía costeña que hicieron del “Indio” Pastor un ídolo de la rumba popular en todo el continente. Las letras conservan ese lenguaje directo y festivo del cancionero pastorlopecino —historias de baile, despecho y parranda que todo el mundo se sabe de memoria— y Olivares las canta con respeto y admiración confesos, pero con la energía de quien quiere que el homenaje se sude en la pista de principio a fin. El resultado es un puente natural entre dos ritmos hermanos que siempre han compartido bailadores, ahora unidos en una sola descarga continua pensada para el rumbón.
El protagonista de esta travesura sonora no es un recién llegado. Adolfo Olivares es uno de los mayores impulsores de la salsa en Ecuador, con comienzos musicales en la balada romántica y el bolero antes de entregarse de lleno al ritmo que lo bautizó como El Ciclón. Su trayectoria lo ha llevado por escenarios de Perú, Estados Unidos, México y Puerto Rico, y su discografía reciente retrata a un artista inquieto que se mueve con soltura entre géneros: el tributo “Te voy a enamorar” (2021), el popurrí “Invasión Rockolera”, homenaje a los monstruos de la rockola ecuatoriana, y los sencillos “Cosita Rica”, fusión de cumbia con reguetón, y el romántico “Contrato No Renovado” (ambos de 2024), además de “Regálame una noche”. A esto se suma su faceta de comunicador con “Desde mi salsa”, el programa de sesiones musicales que transmite cada viernes por YouTube como antesala bailable del fin de semana, y presentaciones de alto calibre como la apertura del concierto de La India, Oscar D’León, Roberto Blades y Nino Segarra. Con “De la Cumbia a la Salsa”, Olivares confirma que su misión sigue intacta: hacer bailar a su gente y tender puentes entre la música que llevamos en las venas.






