Este baterista y compositor puertorriqueño nacido en 1988 ha emergido como una de las voces más importantes en la fusión de ritmos tradicionales de Puerto Rico con el jazz contemporáneo, posicionándose junto a figuras como Miguel Zenón y David Sánchez en la vanguardia joven que revitaliza las tradiciones folklóricas de la isla. Su trabajo abarca desde su ensamble Behique hasta su proyecto The Lux Quintet, con el cual acaba de presentar su más reciente sencillo “Cincorreao”.
Nacido el 12 de agosto de 1988 en San Juan y criado en Guaynabo, García representa la confluencia perfecta entre tradición y modernidad. Su música no solo preserva el legado afropuertorriqueño, sino que lo proyecta hacia el futuro con sofisticación armónica y complejidad rítmica que desafía tanto a músicos como a oyentes. Como señaló Felix Contreras de NPR Alt.Latino: “García es parte de una joven vanguardia de músicos que celebran las tradiciones folklóricas de la isla estudiándolas fielmente, reproduciéndolas, y luego combinándolas con el jazz en un sonido que suena familiar pero tan novedoso.”
Una formación que abraza dos mundos
La trayectoria educativa de García revela su compromiso con la excelencia técnica y pedagógica. Comenzó estudiando guitarra en el programa de extensión del Conservatorio de Música de Puerto Rico, pero a los 14 años descubrió su verdadera pasión: la batería, que estudió en la Academia Micheo Music de Santurce. Obtuvo su bachillerato en Música Popular de la Universidad Interamericana de Puerto Rico en 2011, el mismo año que marcó un punto de inflexión en su carrera.
Ese 2011, García conoció al maestro percusionista y folklorista Rafael Maya en Guaynabo, encuentro que transformó su visión musical. “Rafael me contactó para grabar un disco de bomba con su grupo Desde Cero, y de repente empezó a traer a todos estos músicos famosos de bomba al garaje de mis padres,” recuerda García. “Estaba compartiendo con esta gente increíble que ha tocado esos ritmos toda su vida. Fue entonces cuando me enganché con la bomba.” Maya le enseñó canciones tradicionales como “Guaynabo Mi Tambor” y “Se Va,” dejándole mensajes de voz en su iPhone cantando las melodías, método que García describe con humor: “Así fue como las aprendí.”
La beca Juan Luis Guerra le permitió completar una maestría en Interpretación Contemporánea en el Berklee College of Music de Valencia, España (2013), seguida por una segunda maestría en Educación Musical en Teachers College, Columbia University (2018). Esta formación dual, combinando virtuosismo interpretativo con pedagogía, lo posiciona como educador además de artista.
Behique: evolución de un concepto musical
Aunque su primer álbum “Desde Arriba” (2012), seguido por “Subidor” (2013), establecieron su voz como líder de banda, fue “Guasábara Puerto Rico” (ZOHO Music, 2018) el que consolidó su reputación internacional. Grabado en Manhattan y Queens en junio de 2017, este álbum representa la síntesis perfecta de sus influencias. El crítico Bill Milkowski de DownBeat escribió: “Como un maestro ritmista, García malabariza todos los intrincados polirritmos, métricas impares y cambios rápidos de tempo con seguridad y autoridad.”
El título del álbum proviene del término taíno “guasábara,” que significa conflicto o batalla. La composición homónima de 9 minutos y 35 segundos atraviesa tres modalidades de bomba (yubá, sicá, holandé), todas en compás de 5/4, con la participación especial de Miguel Zenón en saxofón alto. Grabado meses antes del huracán María (septiembre 2017), el álbum adquirió resonancia adicional como “banda sonora de la devastación y recuperación de la patria del compositor,” según críticos.
Su álbum más reciente, “Behique” (febrero 2023), financiado por la prestigiosa New Jazz Works Grant de Chamber Music America (2021), profundiza en las raíces taínas. “Behique” es la palabra taína para “sanador,” reflejando la intención curativa de su música. Este proyecto incorpora por primera vez las vocales de Claudia Tebar, añadiendo una dimensión lírica que complementa los arreglos instrumentales complejos.
El quinteto expandido: músicos excepcionales
La formación actual de Behique incluye músicos de calibre internacional: Jan Kus (saxofón tenor y soprano, de origen esloveno), Gabriel Vicéns (guitarra eléctrica, de la escuela Pat Martino), Gabriel Chakarji (piano y órgano Hammond), Dan Martínez (bajo acústico y eléctrico), Victor Pablo García (barril, congas, vibráfono) y Claudia Tebar (vocales). Este núcleo estable ha permitido desarrollar una simbiosis musical donde cada integrante comprende profundamente tanto las tradiciones de la bomba como el lenguaje del jazz contemporáneo.
Victor Pablo García merece mención especial como guardián de la autenticidad de la bomba. Su dominio del barril, el tambor esencial en cualquier conjunto de bomba, proporciona el fundamento folklórico sobre el cual García construye sus complejas estructuras de batería jazz. La “conjunción y dialogicidad” entre ambos percusionistas, como describió un crítico, crea capas polirítmicas que hipnotizan sin perder el groove.
Arquitectura rítmica: fusionando bomba y jazz
La aproximación de García a la fusión trasciende el simple collage de elementos dispares. Emplea múltiples modalidades de bomba (yubá, sicá, holandé, cuembé, chachalokafún, bembé, calindá) integradas con métricas impares características del jazz progresivo (5/4, 7/4, 3/4, 12/8). Su composición “Ideas Convergentes” ejemplifica este método: combina cuembé en 5/4 con un patrón de tarola en 7/4 superpuesto, creando “como un delta, donde las diferentes corrientes de un río se encuentran antes de salir al océano.”
“Audubon” demuestra su concepto de “ilusiones rítmicas,” jugando con la sensación del tiempo sin desplazar realmente el beat. “Healing Prayer” en compás de 7/4 fue compuesta como “la calma después de la tormenta,” referencia directa al huracán María. “Tiempo” incorpora elementos afrocubanos (timba), demostrando que García domina el vocabulario afrocaribeño más amplio.
Influenciado por talleres de composición con el pianista argentino Guillermo Klein (líder de Los Guachos), García explica: “Trabajar con Guillermo abrió una nueva forma de pensar, una nueva forma de escribir y explorar ilusiones rítmicas.” Su héroe declarado es Miguel Zenón: “Su álbum Esta Plena es un ejemplo perfecto de mezclar la música folklórica puertorriqueña con la armonía moderna del jazz y los polirritmos.”
Legado e influencia en el jazz latinoamericano
García se inscribe en una tradición que honra a Héctor Lavoe, Cortijo, Ismael Rivera, Willie Colón y los Fania All-Stars, pero la reinterpreta para el siglo XXI. Su trabajo aborda el desequilibrio donde la música puertorriqueña de Nueva York “grita más alto” que las tradiciones isleñas, trayendo visibilidad a la auténtica bomba mientras la hace relevante para audiencias contemporáneas.
Raúl Da Gama de Latin Jazz Network lo posiciona definitivamente: “García, como otros celebrados poeta-músicos puertorriqueños contemporáneos tales como Miguel Zenón y David Sánchez, ha jurado lealtad para continuar revitalizando su tradición artística.” Este reconocimiento no es vacío: en 2021 recibió la New Jazz Works Grant de Chamber Music America, validación institucional que le otorgó $27,000 para componer y grabar “Behique.”
Su influencia trasciende lo musical. Como educador con maestría de Columbia University, García transmite conocimiento a la próxima generación. Ha colaborado con Abraham Laboriel, Perico Sambeat, Ricardo Pons, Alain Pérez, y numerosos exponentes del jazz latino. Como baterista acompañante, aparece en proyectos de otros innovadores puertorriqueños como Alex “Apolo” Ayala, creando una red de artistas comprometidos con la fusión bomba-jazz.
Presente y futuro: el sanador sigue componiendo
Basado en Nueva York desde 2013 pero manteniendo vínculos profundos con Puerto Rico, García presenta regularmente en Rockwood Music Hall y otros venues neoyorquinos, además de actuaciones en la isla como el C Note Jazz Club de Luquillo. Aunque la documentación de performances en festivales internacionales específicos es limitada en fuentes públicas, su presencia en la escena jazz latinoamericana es indiscutible.
“Behique” representa su declaración artística más madura hasta la fecha, un álbum que el crítico Da Gama describe como “riguroso e impulsado por agudeza arquitectónica.” La incorporación de las vocales de Tebar añade luminosidad, mientras que piezas como “Popurrí de Bomba” y “Yubá La Marilé” honran directamente el repertorio tradicional, reinterpretado con armonías jazz sofisticadas.
The Lux Quintet y “Cincorreao”: expandiendo horizontes
Más allá de su trabajo con Behique, Fernando García también dirige The Lux Quintet, proyecto con el cual ha lanzado su más reciente sencillo “Cincorreao”. Esta nueva composición representa una fascinante exploración de la música jíbara puertorriqueña, específicamente basada en el Seis Chorreao, uno de los ritmos más alegres y veloces del género seis, tradicionalmente usado para cerrar las celebraciones campesinas donde las parejas zapateaban con entusiasmo hasta altas horas de la madrugada.
Lo innovador de “Cincorreao” radica en su estructura bipartita: García no solo trabaja con el Seis Chorreao sino que, en su segunda parte, fusiona este ritmo jíbaro con el Seis Corrido, un ritmo de bomba originario de Loíza. Este Seis Corrido (antiguamente llamado Rulé) es uno de los seis ritmos primordiales de la bomba, caracterizado por su velocidad y la ausencia de paseo antes de los piquetes. La convergencia de estas dos tradiciones —la jíbara de las montañas y la afropuertorriqueña de las costas— en una sola pieza musical ejemplifica la visión integradora de García.
Esta fusión no es casual. El Seis Chorreao representa la herencia española filtrada por siglos de adaptación criolla en las montañas de Puerto Rico, mientras que el Seis Corrido de Loíza encarna la resistencia y creatividad de las comunidades afrodescendientes en las haciendas azucareras. Al unir ambos ritmos, García no solo crea una pieza musicalmente compleja, sino que también construye un puente simbólico entre las diversas vertientes culturales que conforman la identidad puertorriqueña.
Conclusión: tradición viva, futuro brillante
Fernando García no preserva la bomba como artefacto museístico. La transforma en lenguaje vivo, respirando nueva vida en tradiciones centenarias sin traicionar su esencia. Su música es simultáneamente acto político (afirmando identidad puertorriqueña), declaración artística (demostrando sofisticación compositiva de clase mundial) y puente generacional (conectando las enseñanzas de Rafael Maya con las audiencias del siglo XXI).
Como escribió Roberto Carlos Luján: “El disco es un ejemplo perfecto de las altas posibilidades creativas desarrolladas por jóvenes músicos que brindan una apuesta musical arriesgada que escapa a los encasillamientos y lugares comunes.” En sus manos, la bomba no es nostálgica sino profética, señalando caminos futuros para el jazz latinoamericano donde autenticidad e innovación no son opuestas sino aliadas naturales. Fernando García no solo mantiene tradición: la reimagina, la expande, la sana.






