Salsa y Cebada La voz musical de los trabajadores cerveceros

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El álbum homónimo “Salsa y Cebada” (1981) marca el debut discográfico de una de las agrupaciones más singulares en la historia de la salsa venezolana. Este LP, producido por SINTRACERLIV (Sindicato de Trabajadores de Empresas Cerveceras, Licores y Vinícolas del Estado Miranda) en las instalaciones de Cervecería Polar, C.A. en Caracas, presenta una propuesta musical auténtica y bailable que captura el espíritu de la época dorada de la salsa venezolana. Entre los temas confirmados del álbum se encuentran “Ese Soy Yo” (4:37), “El Niche” (3:59), “Lamento Campesino” (3:24) y “Que Te Perdone Dios” (4:24), composiciones que demuestran la versatilidad interpretativa de la orquesta. El nombre mismo del conjunto, “Salsa y Cebada”, constituye un ingenioso juego de palabras que fusiona el género musical con el ingrediente principal de la cerveza (la cebada), reflejando las raíces laborales de sus integrantes. Para 1986, la agrupación lanzó su segundo LP “Con Mucho Amor Para Toda Venezuela”, consolidando su presencia en el panorama salsero nacional.

La orquesta estaba conformada mayoritariamente por jóvenes trabajadores de Cervecería Polar, C.A., quienes no se conformaron con simplemente disfrutar la música, sino que aprendieron a tocar instrumentos y desarrollaron su propia interpretación de la salsa. La voz principal del álbum estuvo a cargo del sonero Ángel Flores, quien aún permanece activo en la escena salsera, aportando con su estilo único y carisma que caracterizó el sonido de la agrupación. Entre los músicos confirmados que participaron en las grabaciones se encuentran Félix Guzmán al bajo, Cristóbal Petit Jr. en timbales, tambora y güira, Carlitos Guzmán en el bongó, y Carlos Blanco en la trompeta. La agrupación contó con el respaldo incondicional de Cervecería Polar, que proporcionó instalaciones y recursos para ensayos y grabaciones, además del apoyo fundamental de SINTRACERLIV, creando una colaboración única entre empresa y sindicato que hizo posible este proyecto cultural. Esta formación instrumental representa la estructura clásica de una orquesta salsera, con una sólida sección rítmica de percusión afrocaribeña y metales que le daban cuerpo y potencia al sonido característico de la agrupación.

Musicalmente, Salsa y Cebada desarrolló un estilo propio y original que resonó profundamente con el público venezolano, incorporando en su repertorio ritmos tradicionales latinoamericanos como el bolero, el merengue, la guaracha y el danzón, fusionados con la energía de la salsa bailable. La orquesta se ubicó, según las notas de su segundo álbum, en “un primerísimo lugar dentro de las orquestas reconocidas del país”, destacándose durante la época de mayor auge de la salsa venezolana en los años ochenta. Su significado histórico trasciende lo puramente musical: Salsa y Cebada representa un fenómeno único de democratización cultural, donde trabajadores industriales crearon una agrupación profesional exitosa que compartió escenario con las grandes orquestas de la época como Dimensión Latina, Oscar D’León y Los Satélites. Este movimiento salsero de base trabajadora ejemplifica la filosofía expresada por la compositora venezolana Conny Méndez: “Venezuela habla cantando. Aquí el que nace sabe cantar y bailar”. Hoy, los álbumes de Salsa y Cebada son piezas de colección en vinilo que documentan un capítulo fascinante de la historia salsera venezolana, cuando la cultura obrera y el género salsero se entrelazaron para crear música auténtica y genuinamente popular.